Cuando repetimos palabras con una intención y de manera permanente, estas se vuelven mantras, adquiriendo influencia sobre nosotros.
Al expresarnos, los primeros afectados en dicha vibración somos nosotros; debemos ser conscientes y responsables de la energía que liberamos en cada palabra, ya que no solo afecta nuestro entorno, nosotros somos los primeros afectados.
Las palabras se convierten en PALABRAS DE PODER una vez hacemos conciencia de ellas.